Thursday, June 4, 2009

"NUNCA SE ADULA DEMASIADO A UN JEFE"

Hace unos meses leí en el País Semanal un artículo sobre el arte del peloteo en el trabajo que me gustó mucho. Como creo que casi todo el mundo los hemos sufrido, aquí os lo escribo de forma textual, espero que os guste:

Román Paladín es pelota desde hace 45 años. Toda su carrera profesional la ha consagrado a la adulación, ya ha recogido sus experiencias en el libro titulado. Dile que sí y que arda Roma. Paladín ha sido pelota en el sector público, y pelota privado. “No he detectado mecanismos de adulación sustancialmente diferentes,” que es una manera distinta de ser pelota: adulas a la ciudadanía.”
Eso es populismo.
Hoy, amigo, no hay político que no sea populista. Democracia demoscópica, le llaman, en un elegante eufemismo, como usted, que es inteligente, sabrá darse cuenta.

No descansa usted. Es un pelota permanente.
Nunca se adula suficientemente a alguien. Menos a un jefe. Hacer la pelota es la base del mundo como lo conocemos hoy. De hecho, compartimos el 90% de los genes con la cebolla, el 92% con la mosca y el 99,9% con el escarabajo pelotero. Nunca, nunca, nunca, se adula demasiado a un jefe. Recuérdelo.

Mis jefes son inteligentes.
Bien dicho.

Mis jefes reconocerían de inmediato a alguien que quisiera adularles.
¡Aprende usted rápido! Siga, siga.

Mis jefes rechazarían que alguien les adulara……
¿Sí…?
…sin motivo
¡Eso es! ¡Usted es un hacha! Un lema debería presidir las relaciones entre empleados y jefes: dígaselo con jabón. Igual que triunfó el lema “dígaselo con flores”.Que piensen los lectores ahora mismo un instante en sus jefes. Un instante ¿No creen que quizá hubieran merecido unos segundos más de adulación?Sean sinceros con ustedes mismos.

Paladín es un pelota meticuloso, que recomienda dedicar horas de gimnasio a la prevención de dolencias lumbares.”La inclinación bisagrera es fundamental para un buen pelota. Si hay que llegar con la nariz a la rodilla, se llega,”concluye.

¿Cómo hay que empezar a hacer la pelota ante un nuevo jefe? ¿Poco a poco?
A saco, Paco. Sin cortarse. Le presentan a su jefe nuevo, sonrisa y p´alante. Me alegra mucho trabajar con usted. Es un orgullo y un honor. Y de ahí para arriba.

Para arriba.
Sin límite. Adule, adule, adule. Y cuando haya terminado de adular, siga adulando. Sea untuoso. Baboso. ¿Cómo comportarse en las reuniones? Dirigiéndose al jefe sin remilgos: “Respecto de aquella brillante idea que tuvo usted, me he permitido un modesto desarrollo”….Nada malo te puede pasar. Como mucho, que te consideren un pringao, o que te manden a comprar tabaco. Pero con tener un jefe que no fuma….¿Necesitas escaquearte?”Impresionado por la brillante idea que tuvo usted, todavía le ando dando vueltas”¿Escaquearse durante mucho tiempo? “No le alcanzo, jefe, su ritmo es demasiado para mí, déjeme tiempo para madurar la idea”.

¿Son universales sus consejos? ¿Valen lo mismo para un burro que para un gran profesor?
Sin ninguna duda. El peloteo es el lenguaje más universal que existe. Vale para el catedrático, para el jefe de taller, para el dueño del mercado, para el mozo de almacén, para el productor musical…..Sea usted pelota. Llegará lejos.

Eso le iba a preguntar. ¿Con qué objetivo? ¿Cuál es el triunfo del pelota?
Pues un carguito, una palmadita en la espalda, un detallito en un momento dado. Yo llegué a tener un silloncito político haciendo muuuuucho la pelota.

¿Y?
Bueno, tiene su aquel. No llevar nunca la contraria a nadie. La política es como jugar sudoku, pero sin preocuparse de que cuadren las sumas.

Imaginaciones Mías por Toni Martínez
Ilustración de Matt

El país semanal

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